Espero que os guste.
NÁUFRAGOS (Esteban Padrós de Palacios)
La balsa, abandonada a los caprichos de la
corriente y sin ninguna voluntad que la rigiera. Unas tablas carcomidas. Un
palo con unos calzoncillos flotando al viento. Dos hombres echados sin que el
sol pudiese herir, ya, sus pupilas ausentes.
—Tengo sed —dijo García, que era un náufrago
vulgar.
La balsa entraba, en aquel momento, en la playa
de Miami. Canoas, bañistas, mujeres extraordinarias.
—Oigo voces...
—Espejismo —sentenció García, siempre mirando al
sol.
—Sí, espejismo...
Los bañistas comentaron:
—Qué gentes más raras. Ya no saben qué hacer
para llamar la atención.
—Yo lo encuentro de mal gusto...
Y la corriente, poco a poco, arrastró de nuevo
la balsa hacia el océano Atlántico.
Los dos náufragos iban llegando a este punto en
que resulta tan difícil morir...
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